sábado, 29 de diciembre de 2007

Puertas y fronteras

Cuando vine a vivir a Valencia, me abuela se fue a vivir a una casa recién comprada en el centro de la ciudad (a pesar de la ubicación inmejorable del inmueble, los pisos están muy mal diseñados). La cuestión está en que, como reglo, las hijas del constructor recibieron un piso. Pues bien, éstas, al enterarse de que en el primer y segundo piso se habían instalado unas oficinas de desempleo a las que acudían inmigrantes en busca de trabajo, obligaron a instalar una puerta acorazada en la escalera, entre los pisos segundo y tercero, para evitar que los inmigrantes tuviesen la tentación de robar en los pisos de la gente de bien. No hace falta decir lo peligroso de esta medida si se produjera un incendio (y además, mi abuela tiene dificultades para moverse, como ya he dicho en otras ocasiones).
En mayor escala, la situación es comparable a la de los muros excluyentes que se construyen todo en todo el mundo (Palestina-Israel; Méjico-Estados Unidos; España-Marruecos...). Lo único que mueve a las personas que construyen puertas acorazadas en escaleras o fronteras entre países es la de protegerse del diferente y acallar el miedo irracional que provoca lo que viene de fuera.
Si no podemos convivir con inmigrantes que sólo buscan trabajo en el mismo edificio, ¿cómo vamos a convivir con otras personas en el mismo planeta?

10 comentarios:

Alicia Mora dijo...

Lo que planteas..me suena bastante.
Hace unos años, mi cuñada que es de Perú con un bebé de días y su marido estuvieron viviendo temporalmente en mi casa hasta que se arreglara su situación.
Pues mi vecina, que es gilipollas la pobre, en cuanto la vió, cambió todas las cerraduras de su casa y tenía miedo cada vez que salia de casa.
Hay que joderse, la incultura y la ignorancia.
Aparte de esos muros, están por supuesto los cerebrales-hormigón como los llamo yo, que no deja ver nada más allá de sus narices y lo peor de todo, que muchos de esos muros se contagian.
Saludos
Alicia

Kurtz dijo...

No entiendo cómo puede haber gente que piense de esa forma. Al fin y al cabo somos todos personas más allá de nuestras diferencias físicas y aparentes.
Pero esos muros cerebrales-hormigón que nombras, sí que habría que encontrar una vacuna.
Saludos.

Desesperada dijo...

joder cómo está el patio. es que alucino. yo tengo más miedo de esa gente que tiene tanto miedo, son los que inician guerras y destruyen a los demás en nombre de su terror.

Kurtz dijo...

Nunca mejor dicho lo del patio, ¿no?
Desgraciaqdamente, así es. Acaban jodiendo a todos por sus temores y sus ideas infundadas.

Jove Kovic dijo...

El miedo sólo se combate con el conocimiento. Pero me parece que los de las hijas del constructor, sólo se combate enviándolas a Zimbawe o Haití, para qué aprendan a vivir con dificultades.

Kurtz dijo...

Enviar a estas tipas a uno de esos países sería para hacer un reality tipo el de Paris Hilton en la granja.

Isabel dijo...

Las barreras arquitectónicas no son más que el reflejo fiel de las barreras mentales...esas por las que tantas guerras se han librado. El miedo es una emoción primaria, pero joder una cosa es el miedo racional y otra las fobias, que terminan siendo el desencadenante del miedo racional y ajeno...para muestra las tipas estás pufff

Kurtz dijo...

Y lo peor es que por muchas barreras que pongan, no conseuirán aislarse, como le pasaba al príncipe protegonista de "La máscara de la muerte roja", de Poe.

Erayo Peroyano dijo...

El miedo al "otro" ha dado lugar a lo largo de la historia a tantas estupideces... y esta es un ejemplo más. Yo pondría la puerta acorazada si bajo mi casa hubiera un club de golf o algo por el estilo... porque no hay nada más peligroso que una horda de superpijoss buscando entretenerse.

Un abrazo.

Kurtz dijo...

Pues si eso se generalizara, todas las casas valencianas tendrían una puerta acorazada, porque ya no hay ninguna urbanización, ni ningún metro cuadrado, sin su campo de golf.
Un abrazo.