Hace unos días los partidos llegaban a un acuerdo para repartirse el poder judicial. Los del PP serán los que tengan más miembros (10), incluido el presidente, con lo que su voto será el que rompa eventuales empates. Siete de los miembros serán del PSOE, uno del PNV, otro de CiU y otro de Izquierda Unida. La tendencia es la de siempre, PP y PSOE, con ayuda de los nacionalistas catalanes (CiU) y los vascos (PNV) se reparten el poder. Entra en este reparto, quizá para sorpresa de algunos, la autodenominada "izquierda pura", o sea, Izquierda Unida (IU). Pero al final, el objetivo es el mismo: controlar los diferentes estamentos del poder; en este caso, la Justicia.
¿Podemos aspirar a una Justicia de verdad cuando está controlada por los partidos políticos? ¿Cómo puede investigar la Justicia las corruptelas de los partidos políticos (por ejemplo, Gürtel o Brugal) si los miembros de su órgano de gobierno los eligen los políticos que van a ser investigados?
La ciudadanía necesita una Justicia de verdad, una Justicia democrática. Y eso pasaría por hacerla completamente independiente del poder político. ¿Por qué no somos los ciudadanos los que elegimos a los miembros del poder judicial, en vez de los políticos corruptos y ladrones que nos gobiernan?
viernes, 22 de noviembre de 2013
El pastel de la Justicia
viernes, 15 de noviembre de 2013
Justicia marca España
Hay veces que me pregunto en qué clase de sociedad vivimos. Laia es una concertista que toca el piano. Cuando era estudiante su vecina se quejó de que tocaba el piano ocho horas al día y que eso le provocaba ansiedad e insomnio. Ahora, diez años después, Laia se enfrenta a un juicio en el que piden contra ella siete años y medio de cárcel además de la prohibición de tocar el piano.
Y no lo entiendo, la verdad. No entiendo por qué alguien debe ir a la cárcel por tocar el piano. ¿Ruido? Que alguien pruebe a denunciar a un bar o un pub que se pasa toda la madrugada armando escándalo. El 90% de las denuncias no irán a ninguna parte, porque los dueños tienen enchufes con las esferas políticas locales.
Y este caso palidece más aún si lo comparamos con los que han robado millones desde esos locales llamados bancos o grandes empresas y que ahora siguen riendo en la calle sin que nadie les tosa.
Este es un nuevo caso que demuestra que Justicia, lo que se dice Justicia, en este país falta y en grandes cantidades.
