sábado, 5 de febrero de 2011

Galíndez


Jesús de Galíndez fue un nacionalista vasco exiliado tras la guerra civil. Viajó a Sudamérica y acabó recalando en la República Dominicana, donde gobernaba otro dictador, Leónidas Trujillo, contra el que Galíndez fue muy crítico. Más tarde, como tantos otros nacionalistas vascos, acabaría siendo informante para Estados Unidos, con la promesa de que Estados Unidos apoyaría al Gobierno vasco en el exilio. Galíndez era el mejor informante sobre Latinoamérica. También fue delegado del Gobierno vasco en el exilio en Nueva York.
La mañana del 12 de marzo de 1956, Galíndez salía de su domicilio y, simplemente, desapareció en Manhattan. El FBI, entonces dirigido por Hoover llevó a cabo una de las operaciones más costosas de búsqueda. Galíndez era demasiado importante para no encontrarlo. Pero no lo encontraron. El caso alcanzó gran repercusión en su época.
Galíndez nunca fue encontrado (de hecho, en los archivos de la policía de Nueva York aún figura su ficha como desaparecido). Se cree que un comando enviado por el dictador dominicano Trujillo lo secuestró y asesinó. De hecho, Trujillo acabaría asesinando a varias personas que, supuestamente, estaban relacionadas con el posible secuestro.
También se dice que que la alarma causada por esta historia fue el comienzo del fin del dictador dominicano, con la pérdida de apoyo de Estados Unidos y ciudadanos dominicanos que empezaban a protestar públicamente (aunque en la mayor parte de los casos, eran asesinados). Trujillo sería asesinado en 1961 con armas proporcionadas por la CIA.
Hay varios libros y películas que analizan la dictadura de Trujillo (entre ellos, La fiesta del chivo) o el misterio del caso Galíndez. En cuanto a películas, recomiendo unas que tratan específicamente sobre el caso Galíndez: El misterio Galíndez, dirigida por Gerardo Herrero y protagonizada por Harvey Keitel, Eduard Fernández y Guillermo Toledo; y, sobre todo, la película documental de Ana Díez, Galíndez. Este documental analiza con pelos y señales todo lo relativo a la desaparición de Galíndez y las pruebas que incriminan al dictador dominicano en el secuestro y asesinato.

2 comentarios:

Elèna Casero dijo...

Lo tendremos en cuenta.
Leí La fiesta del chivo, y quedé impresionada. Todos los dictadores están cortados por el mismo patrón.

Un beso

Kurtz dijo...

Desde luego. Intentan hacer cualquier cosa con tal de perpetuarse en el poder, cualquier atrocidad.

Un beso.