lunes, 22 de septiembre de 2008

Los legionarios de Alá

Interesante fue el reportaje de Jon Sistiaga emitida el pasado viernes por la noche en Cuatro. Con el título de Los legionarios de Alá, el autor trataba de indagar en las diferentes corrientes islámicas que se predican en España y si tienen algún tipo de relación con el terrorismo internacional. Porque ya se sabe que, a ojos de la opinión pública, últimamente musulmán es lo mismo que terrorista.
Lo que trató de demostrar Sistiaga con su reportaje (y quedó claro así) es algo que todos nosotros podemos intuir, aunque le demos la espalda a ese problema: lo que crea (o atrae) terroristas es la brecha sociológica. Porque no es lo mismo la mezquita de la M-30 que una mezquita en un barrio marginal.
No se trata de criminalizar a nadie. Pero evidentemente los más descontentos (ya sea por la falta de oportunidades o por el ambiente que les rodea) son un caldo de cultivo perfecto para el terrorismo.
Por eso, para evitar que posibles terroristas puedan formarse en nuestros barrios hay que acabar con los focos de marginalidad de las ciudades. Y para acabar con esos focos de marginalidad hay que integrar, no excluir. Aunque a más de uno le duela.

4 comentarios:

Irreverens dijo...

Lo duro es que a veces intentamos integrar a quien no desea ser integrado porque lo ve como un ataque a sus costumbres.
Y esto lo digo porque conozco a una persona que es educadora social en Barcelona y a menudo me ha comentado que hay personas verdaderamente reticentes a ser integradas...

No es para nada fácil...

Kurtz dijo...

Claro, de todo hay. Lo verdaderamente importante no es fácil de hacer. Y la integración no es fácil.

Sergio G. Rabadá dijo...

¿Qué significa "integrar" a alguien en la sociedad? No creo que integrarse a la sociedad pase por la adopción de sus tradiciones y costumbres sino por ser aceptado como uno más. Tener los mismos derechos a la salud, a la educación y a la justicia y los mismos deberes cívicos qué, aunque nunca se mencionan, también existen.

Lo que digo es que "integrar" a una persona de costumbres distintas a la nuestra no implica que esta persona deba de renunciar a sus costumbres por lo cual supongo que la integración pasa más por respetar las costumbres, tradiciones, etc. de una persona sin que esas costumbres signifiquen un motivo para discriminarlos.

Esto implica que lo importante es generar un espacio en el cual la integración sea posible más no forzar a esa integración porque hay gente a la cual le gusta autoexcluirse, de allí las modas, de formar grupos que lo señalan como distinta para poder sobresalir y hay que educar, digo educar y no instruir, a nuestros jóvenes para que acepten lo distinto y lo respeten.

¿De dónde saco esto? Lo saco de una idea que me viene rondando la cabeza desde hace un tiempo, una idea que me lleva a creer muchos de los problemas a los que nos enfrentamos diariamente se inician en la falta de respeto hacia el otro y lo que el otro significa y en la falta de cortesía en cuanto el trato que damos al otro, siendo "el otro" aquel que es diferente.

Un abrazo.

Kurtz dijo...

Siempre he pensado eso mismo: integrar es respetar al otro, no imponerle nada.
Pero si no respetamos ni a nuestro vecino, ¿cómo vamos a respetar a alguien que viene de otro país?
Un abrazo.