(A la izquierda, Gallardón; a la derecha Jiménez Losantos, sonriente pues todavía no sabía que sus testigos Esperanza Aguirre, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana le iban a dejar solo). La semana pasada comenzaba el juicio por la querella del alcalde de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón contra el periodista de la COPE Jiménez Losantos. La razón fueron los continuos ataques del "periodista" contra el alcalde al que llegó incluso a acusar de no importarle los muertos del 11 de marzo con tal de alcanzar el poder. Y enseguida muchos han vuelto a invocar la libertad de expresión, al igual que pasó con el juicio de Telma Ortiz.
Lo cierto es que, una vez más, tenemos que intentar diferenciar entre el periodismo y el pseudoperiodismo (que también podemos calificar como "periodismo basura"). Por mucho que algunos se empeñen, esto no es un ataque a la libertad de expresión. Por supuesto, Jiménez Losantos puede opinar y decir lo que quiera (y de hecho, eso es lo que hace). Pero hay una grandísima diferencia entre opinar e insultar. Y si una persona se siente insultada por un supuesto periodista, tiene derecho a querellarse.
Por cierto, que muchos defienden a Jiménez Losantos invocando la libertad de expresión, pero los obispos (propietarios de la COPE) y muchas páginas web ultracatólicas atacan a la cadena de televisión La Sexta por programas como Salvados por la Iglesia o Caiga quien caiga. Algunos, incluso exigen que la cadena de televisión deje de sintonizarse. Algunos sólo quieren libertad de expresión para oírse ellos mismos.


















El cartel lo colocó el dueño de una tienda de informática en Alcúdia (Mallorca) después de haber sufrido, según él, robos por parte de rumanos. El cartel me recuerda a aquel que ponían los comerciantes alemanes en la puerta de sus negocios en el que prohibían la entrada a "perros y judíos" durante el nazismo. Una vez más, una acto de racismo que escandaliza a todos los medios de comunicación (aunque con retraso, todos los medios de comunicación se han hecho eco del cartelito). Y yo me pregunto "¿De qué coño se extraña la gente?" Los que deberían darnos ejemplo, nuestros políticos, son los primeros racistas.
Desconozco si a estas alturas, mientras escribo estas líneas, la placa sigue allí (de hecho, no me extrañaría que ahora mismo, la 1:34 de la madrugada, unos operarios la estén retirando, para que nadie se entere). Pero se admiten apuestas de cuánto durará la placa en el lugar, teniendo en cuenta lo que duraron las pintadas criticas con Rita en 











¿Y cuáles son las preguntas que no quiere responder la Administración pública valenciana? Un informe reciente hacia estas preguntas:







