Al hilo de lo que comentaba ayer sobre los nacionalismos, hoy voy a ampliar un poco el tema hacia el patriotismo, que a veces tanto se confunden.
Y es que voy a ser sincero: nunca he entendido por qué he de sentir amor por mi patria, por ninguna patria. Sí, he nacido en España... igual que podía haber nacido en cualquier otro rincón del mundo. Eso no quiere decir que sea mejor que nadie del extranjero. Así que no entiendo por qué debo sentir nada especial por ser español (y de cualquier otra nacionalidad). Y menos aún entiendo lo de morir por una patria. ¿Es más importante un trozo de tierra que una vida?
Cuando estuve en Estrasburgo, me comentaron que habían cambiado tantas veces de nacionalidad (en ochenta años, hasta cuatro veces; dos veces alemana y otras dos francesa) que no tenían ese sentimiento de pertenencia a ningún país (aunque tampoco tenían un sentimiento de independencia).
Y es que esa es otra, cómo cambian las fronteras.Lo que hoy es un país, o pertenece a una país, al día siguiente ya no lo es o no lo pertenece. Ahí está el ejemplo de Yugoslavia para demostrarlo. Y es que las fronteras son algo artificial, creado por el ser humano; y como tal es imperfecto. ¿Quién dice que, tomando como referencia los Pirineos, hacia el sur está España y hacia el norte está Francia? ¿Por qué los Pirineos y no cualquier otro accidente geográfico?
El ejemplo más claro de la artificiosidad de las fronteras es África, donde muchos países tienen fronteras más rectas que los estados de Estados Unidos. Y además, el caso de África es sangrante, porque gran parte de los conflictos han venido dado, entre otras cosas, por culpa de las fronteras trazadas que unieron en el mismo territorio a tribus y etnias históricamente enemigas. Otro caso es el América del Sur, donde se puede ver en un mapa la línea que se trazó para separar las posesiones de España y Portugal en el recién descubierto nuevo mundo. Esa línea es la responsable de que en Brasil se hable portugés y en el resto de Sudamerica se hable español.
En este mundo estamos de paso, en régimen de alquiler. La tierra no nos pertenece, por muchas fronteras que queramos poner. La naturaleza nos lo muestra cada día. El nacionalismo, con su patriotismo y las fronteras, son sólo algo destinado a dividirnos, como ya apunté ayer. Y mientras no comprendamos esto, no sólo se dará ese patriotismo inflamante, sino también el racismo y la xenofobia inherentes a estos movimientos.
Aterrizaje forzoso
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Director: Armand Mastroianni.
Actores: Jack Wagner, Christine Elise y James Sikking.
Año: 2000.
País: Estados Unidos.
Argumento: Un avión de pasajeros qu...
Hace 1 semana





2 voces:
Tienes toda la razón. Absolutamente toda.
Pero los de mi cueva somos mejores que los otros.
Eso no me lo dices tú en el claro que hay delante de mi cueva.
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