domingo, 8 de marzo de 2009

El hombre elefante

David Lynch debe ser de los pocos directores del que todas sus películas me gustan y fascinan. Y El hombre elefante no es una excepción.
Al igual que The Straight story (una historia verdadera), esta es una película realista y basada en hechos reales. Se basa en la vida de John Merrick (en realidad Joseph), un hombre de finales del siglo XIX que era exhibido en un circo debido a sus gravísimas malformaciones (en la película lo interpreta un soberbio John Hurt). De allí sería rescatado por un cirujano (interpretado por un Anthony Hopkins previo a El silencio de los corderos) el cual empieza a estudiar esas malformaciones, dándose cuenta además, de a especial sensibilidad de Merrick y de su inteligencia superior.

La película supone todo un retrato a la condición humana. Merrick es, en apariencia, un monstruo. Sin embargo, es una persona tremendamente sensible e inteligente. A pesar de no ser zurdo, aprende a escribir con la mano izquierda debido a la malformación que afecta a su mano derecha, por ejemplo; o construye la maqueta de una iglesia que ve desde la ventana de su habitación, con todo lujo de detalles a pesar de que desde allí no la puede ver bien. Incluso leía a Jane Austen en una época en la que la autora no era tan reconocida como ahora.
Los que se autodenominan "normales" y civilizados, sin embargo, los que no tienen esa apariencia física de monstruos, son los que se comportan como auténticas bestias con Merrick, humillándolo y maltratándolo por diversión, miedo o ignorancia.
Es aquí donde Lynch compara a unos y a otros para que los propios seres humanos nos miremos en ese espejo y veamos si nos refleja o no.
Nadie (salvo los espectadores y, quizá, el cirujano que lo cuida) lo considera un ser humano. Los de la clase baja lo rehuyen por considerarlo un monstruo. La clase alta lo considera un espectáculo con el que desahogar sus ganas de morbo.

Hay dos frases que se me quedaron grabadas y que yo creo que resumen a la perfección la película. La primera la pronuncia Merrick: "Yo no soy un monstruo... Soy un ser humano... Un hombre". Qué lástima que nadie sea capaz de mirar más allá de las apariencias.
La segunda, la pronuncia el doctor Treves, el cirujano que cuida de Merrick: "Es un imbécil, un completo idiota. Roguemos a Dios que así sea". Así, los verdaderos monstruos, aquellos "normales" a los que aludía en el párrafo anterior, serían los "idiotas" que no se darían cuenta de su propia condición de monstruos.

Como curiosidad, destaco la única escena algo onírica de la película, la última escena (única licencia, por lo que sugiere, que se permite el director con respecto a la historia real), con la melodía Adagio for strings, de Samuel Barber sonando de fondo (melodía que sonaría años más tarde en Platoon, de Oliver Stone, en una escena protagonizada por Willem Dafoe). Otra curiosidad es la referente a las candidaturas de los Oscars a los que optó. Ocho nominaciones, aunque no consiguió ninguna estatuilla. La ganadora aquel año fue Gente corriente, de Robert Redford. Muchos clamaron contra esta injusticia y, Mel Brooks llegó a decir: "Dentro de diez años "Gente corriente" sólo será una pregunta más en el juego del Trivial Pursuit, mientras que El hombre elefante será un film que la gente seguirá viendo con interés".
Desde luego, razón no le faltó. El hombre elefante es una película maravillosa, rodada con una sencillez y una sensibilidad (que no sensiblería) únicas; y unas interpretaciones todas ellas destacables. Es una de esas películas que todo el mundo debería ver para poder apreciar el cine de verdad.

7 comentarios:

Jovekovic dijo...

Es una de las mejores películas que recuerdo, llena de sensibilidad. Los dos protagonistas bordan los papeles y la carga de reflexión que lleva la película, se mantiene intacta muchos años después.
Debemos decir que es la película menos Lynch, de Lynch.
Saludos cordiales, una abraçada.

Josito dijo...

La vi de pequeño, y me acuerdo que estuve un tiempo pensando en el tema de la película, y creo que de ahí me viene que asocie el circo a tragedia humana, y a la expresión "monos de circo", tan adecuada en este caso.

Kurtz dijo...

Jovekovic: pues sí, dentro de la filmografía de David Lynch, es de las menos Lynch. Aun así, sería incapaz de elegir una película de este gran director. Aunque esta sería de las primeras que escogería.
Saludos cordiales y una abraçada.

Josito: no me extraña que asocies el circo con la tragedia humana. En la película, precisamente, se muestra esa tragedia con todas sus miserias.

Belén dijo...

estoy de acuerdo contigo, la película es maravillosa...

besicos

Kurtz dijo...

Me alegro de que coincidamos.
Besicos.

ender dijo...

la película es fantástica....una gran crítica a la sociedad basada en imagen y éxito

Kurtz dijo...

Desde luego es toda una crítica a la sociedad y al gusto que tenemos de mirar las apariencias.