jueves, 23 de junio de 2016

Partido Pinocho




El Partido Popular debería refundarse y cambiarse el nombre por uno más realista. Ya que han dejado de ser populares (en todos los sentidos) propongo que, manteniendo las siglas, ahora se llame Partido Pinocho.
La imagen que encabeza este post está tomada del debate celebrado en TVE hace unos días. En ella, Pablo Casado, del PP, trataba de demostrar que su partido había aumentado el gasto social. Y lo hacía mostrando un gráfico. En el gráfico se ve esa tendencia alcista que, sin embargo, es falsa. Y es que resulta que, tal y como indican las cifras del propio gráfico, en 2014 hubo un importante descenso de dicho gasto.
El PP se ha convertido en el partido de la mentira permanente. Se ríen de nosotros y nos mienten descaradamente. Sin miramientos ni rubor de ningún tipo. Se permite el lujo de mentir en directo incluso, que para eso TVE es suya y les oculta sus escándalos, como el del ministro que imita a la Gestapo. Todo sea por salvar al inútil e incompetente de Rajoy (la última, ni siquiera sabía que era eso de la Oficina Antifraude).
¿Vamos a dejar que esta pandilla de mentirosos siga gobernando? Miedo me da la respuesta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que es la mediocridad(no como se entendia antiguamente...pj..entre la cobardia y la temeridad esta le valentia).las miserias del sistema cuyo principal culpable es la mediocridad de la que hace gala ese hombrecillo y esa mujercilla que conforman la masa, ese hombrecillo y esa mujercilla que se muestran dóciles y medrosos ante la opresión de los poderes políticos y económicos dejándose manipular y engañar por ellos, ese hombrecillo y esa mujercilla cuya indolencia, sumisión e ignorancia permite la injusticia, los abusos y la desigualdad.
Erich Fromm dijo en su ensayo sobre la desobediencia que "la historia humana comenzó con un acto de desobediencia, y no es improbable que termine por un acto de obediencia" y cada día me parece más probable esta predicción. Estamos cada día viendo aparecer noticias más fuertes, más increíbles más alucinantes, pero la inmensa mayoría seguimos callados, yendo a trabajar, actuando como si no pasara nada. Más aun, vendrán elecciones, y no habrá sorpresas porque un rato antes los de ahora harán creer que han entendido y cambiarán, y los otros harán creer que han entendido y serán una alternativa real. Lo mismo que hicieron la ultima vez.

¿Porqué? ¿Porqué el humano sigue cometiendo los mismos errores? Mi abuela me decía que no pasa nada en equivocarse, pero hay que ser muy estúpido para equivocarse dos veces en la misma cosa y no aprender. Pero la humanidad como grupo, a nivel sociológico es estúpida. Cuantas veces hemos dicho "nunca más" y luego repetimos.

Existe una mayoría que sigue sin cambiar, que sigue haciendo las mismas cosas aunque se lleve hostias como único resultado. En el caso de la política, votan a los mismos diputados, el mismo alcalde aunque van diciendo que son ineptos, van viendo que no hacen lo que prometen. ¿Como se llega a esto? Pienso que hay dos partes. El criminal moderno
Por una parte hay una naturaleza humana profunda a obedecer a autoridades. recordamos todos la historia del experimento de Milgram . En resumen, se trata de estudiar la obediencia a una autoridad científica aunque vaya en contra de sus propios principios morales. A una persona se le hace creer que se va a hacer un experimento sobre memoria a otro individuo (cuando en realidad el primero es el verdadero cobaya). Si el falso estudiado se equivoca, se le tiene que dar una descarga eléctrica que va aumentando. Pues aunque puedan llegar a protestar, los cobayas llegan dando (falsas) descargas casi mortales. No saben desobedecer, no llegan a pensar (pensar de verdad) en la realidad de lo que hacen y confrontarlo a los ordenes y a sus principios morales.

De alguna forma, el mismo análisis se da en el famoso libro de Hannah Arendt titulado Eichmann en Jerusalém. Eichmann trabajaba en el régimen nazi al transporte de judíos desde las ciudades donde habían sido raptados hasta los campos de exterminación. Durante su juicio, dijo que solo cumplía ordenes, y como muestra Hannah Arendt, no se trataba de simples mentiras, sino que era su profundo pensar. Arendt muestra como este hombre no era más que un personaje banal y mediocre. Que su vida empezó de fracaso en fracaso y que en el aparato del partido nazi encontró una forma de hacer una carera y sentirse importante (que parece al final ser lo más importante para él). Se hizo una película mas recientemente sobre ello, basado en las grabaciones del juicio, que analiza esta situación de "criminal moderna".

Francisco Colomer dijo...

Hay miles de ejemplos de esos criminales modernas: desde los que soltaron la bomba atómica sobre Japón hasta los que son su simple obediencia a volver a la normalidad cada mañana, autorizan y permiten que las cosas sigan sin cambiar. Es el mismo tipo de banalidad y de mediocridad que hace que sigamos el rumbo cotidiano sin pensar como afecta nuestra vida a medio plazo, ni siquiera preguntándonos sobre este rumbo. Ya sé que pocos aceptarán esa imagen por exagerada pero no me lo parece tanto: porqué no imaginar en vez de Eichman, sentado en el banquillo por crímenes contra la humanidad cuando su trabajo se limitaba a organizar trenes como se le había ordenado, a cualquiera de nosotros, sentado en el banquillo por crímenes contra la humanidad por la muerte de miles de personas en países del Sur cuando nos limitamos a hacer nuestros trabajos y llevar nuestras vidas, como se nos enseño y como lo hacen todos los demás. De la misma forma, nuestra actuación, aunque no lleve intenciones, tiene consecuencias. ¿Porque lo hacemos?

En los casos anteriores se alega a la existencia de una autoridad para "justificar" o al menos "explicar" esa obediencia. Autoridad científica, religiosa, moral, política . Pero en otros casos no se puede apuntar a tal autoridad y aquí viene la segunda parte. Una teoría de Laumann alude al objetivo de seguridad. Cuando uno tiene que actuar, en función de que criterios lo hacen. Es famosa la escena de Matrix donde hay que elegir en la píldora roja o azul. La verdad o lo bonito y agradable. Este agradable, él lo llama seguridad. Hay siempre una solución conservadora y segura que consiste en seguir como hasta ahora. Mejor pájaro en mano que cien volando. Y cuando se trata de une decisión nueva, pues mejor elegir la opción más concurrida y mas corriente. Sin fricciones y sin cambios. Por otra parte, pensar de verdad en la lógica de las opciones, sus posibles implicaciones, sus argumentos en pros y contras, eso está mucho más arriesgado. El humano, como todas esas partes de la vida que tienen como único fin su conservación como especie y por tanto su conservación como individuo en vista a la futura reproducción busca lo seguro y no lo cierto o lo correcto.

Debe ser entonces un carácter del humano muy profundamente codificado en nuestros genes y expresado por hormonas y enzimas, teniendo como consecuencia que frente a la moral, a la verdad, al bien o cualquier otro de esos principios supuestamente superiores, pues actuamos en función de nuestra seguridad inmediata y al final hacemos como los demás sin tomar ningún riesgo y sin perderse en algún arriesgado análisis o pensamiento. A mí no me convence tanto, pero al existir este tipo de naturaleza humana, (lo que dudo, pensando que las acciones humanas son mucho más caóticas, desordenadas, a veces aleatorias y debidos a factores casi insignificantes), pues me parece más creíble la de "hacer como los demás alrededor" que la de "buscar su propio interés o su seguridad cercana". Ejemplos de esos tenemos miles donde grupos de gente han hecho "como los demás" aunque no fuera la mejor elección para su seguridad personal inmediata. Un ejemplo dentro del mismo contexto es el de los judíos que acudieron, sin tantas protestas, a la muerte, cuando, según varios autores, su rebelión hubiera obligado los dirigentes nazis a dedicar más tropas y esfuerzos, algo que quizás no hubieran podido hacer.

Anónimo dijo...

En todo caso, al asumir la teoría sobre buscar la seguridad inmediata, lo importante aquí es el factor inmediato. Porque si es cierto que podemos ver esas actitudes como una búsqueda de la seguridad inmediata, en muchos casos eso se hace a costa del largo plazo. Busquemos una felicidad inmediata en la compra, en el confort, pero muchas veces se hace a costa de nuestro propio confort o de nuestra propia felicidad a largo plazo. Ni hablamos aquí de la de nuestros nietos, porque muchas de los desastres mundiales, resultados de nuestra actitud mediocre frente a la vida, ocurrirán de aquí a cincuenta años. Muchos de nosotros los sufriremos.

En la parte más polémica de su libro, Hannah Arendt insinúa que la participación de ciertos colegios judíos, creados por los nazis pero formados por los propios judíos, notables designados por les nazis, fue a veces significante en la Solución Final. Unos, al parecer, cambiarán el derecho de salvar (desplazando en tierras más seguras) una selección de personas (en función de su interés para la posible creación de un estado Israelí fuerte) en cambio de algo de ayuda para la deportación de cientos de miles de otros judíos. Eso es lo que hacemos a diario, unos humanos con otros, dando prioridad de unos sobre otros.

¿Porque unos no lo hacen?
Pero si hablamos de desobediencia civil, no es solo porque se teorizó en unos libros sino porque unos humanos lo aplicaron y en algún momento de su vida dejaron la seguridad del "hacer como siempre" o del "hacer como los demás" e hicieron algo distinto. ¿No les funcionaron las hormonas? ¿No les importa su seguridad inmediata? ¿No les atrae es comunión que consiste en "hacer como los demás"? Quizás son mutantes que como tantas veces en la evolución permitieron cambios evolutivos.
Una cosa está clara y es que no seguir la vía "normal", no hacer como "nos han enseñado" y como hacen todos los demás es más complicado. Yo lo pienso cuando enciendo la estufa o cuando estoy en la huerta: sería mucho más cómodo darle a un botón y consumir el gas y las verduras proviniendo de otros mundos.
Esa "mutación" en todo caso se tiene que ver como una enfermedad mental. Lo que desobedecen no siguen la norma de elegir lo seguro, no dan tanta importancia a "lo que dirán". Lo normal es la mediocridad.

Kurtz dijo...

Está claro que la mediocridad es lo que triunfa hoy en día. No hay más que echar un vistazo alrededor. Por eso hay que revertir la situación. Y para ello nada mejor que Educación y Pedagogía.