martes, 4 de diciembre de 2012

Pues a mí, los que no me despiertan simpatía, son los propios policías


(Mensajes en un foro policial sobre la noticia de la mujer que perdió un ojo alcanzada por un policía.)



Los policías no despiertan mi simpatía. Y sí, así lo digo. Viendo las últimas actuaciones de policías nacionales y Mossos d'Esquadra en las últimas manifestaciones (recordemos los últimos casos: un niño herido y una mujer que perdió un ojo tras recibir el impacto de un proyectil de goma), no me despiertan ninguna simpatía. Levantar sus porras y disparar contra el pueblo, para proteger a los ladrones y corruptos que gobiernan, no es algo de lo que deberían enorgullecerse esos energúmenos. Y no me vale eso de que cumplen órdenes, porque esa excusa no sirvió ni a los nazis. Ahora saldrá algún anónimo comentarista diciendo que también hay policías heridos en las manifestaciones. Aún nadie ha sido capaz de mostrarme qué lesiones sufre un policía que va más protegido que un caballero medieval con armadura.
No voy a pedir responsabilidad a los políticos. Estoy harto de que esa exigencia de responsabilidades no vaya a ninguna parte. A quien pido responsabilidades es a los propios agentes. Ojalá algún día se quiten los cascos y los escudos, arrojen sus armas y porras al suelo, y se unan al pueblo para luchar por los derechos de todos. Aún no es tarde para que lo hagan.

2 comentarios:

Mr.shadow dijo...

Tampoco despiertan mis simpatías y más con comentarios como los que ponen, más propios de descerebrados que de personas con un mínimo de sentido común.

Lo curioso es que una persona con ese discurso y responsabilidad tenga acceso legal a cierto tipo de armas ya que claramente se ve que psicológicamente no está preparado.

Habrá que preguntarse que tipo de control y quien controla periódicamente la actitud y aptitudes de los mal llamados agentes del ordén,por que algunos con sus comentarios ya se descalifican ellos solos para la ejercicio de su profesión.

Kurtz dijo...

Pues sí, habría que reforzar los controles psicológicos que se les hace a más de uno. Y a los que los dirigen también.