jueves, 12 de septiembre de 2013

Descerebrados

Ayer, 11 de septiembre, se juntaron varios descerebrados. Los primeros en Madrid. Varios ultraderechistas, con banderas de España y de partidos ultraderechistas como Democracia Nacional, Alianza Nacional y Falange, irrumpieron en la delegación de la Generalitat catalana en Madrid a gritos y lanzando cosas al suelo (incluso agrediendo a algún diputado). Como se ve, es una manera muy inteligente de subrayar la españolidad de Cataluña.

Por otro lado, existen otros descerebrados más sutiles. Ayer, 11 de septiembre, se conmemoraban dos aniversarios: el golpe de Estado de Pinochet y la muerte de Salvador Allende (Chile, 1973) y los atentados de Estados Unidos (2001). Algunos descerebrados, este último suceso lo celebran. La muerte de tres mil personas siempre es terrible, sean estadounidenses, iraquíes o de Swazilandia. Celebrar tres mil muertes es algo que dice muy poco de quien lo hace. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 no fueron un acto de Justicia; fueron una acción bárbara, ejecutada por seres humanos cargados de odio profundo.

Tampoco entiendo porque otros dan más importancia a la muerte de Salvador Allende que a los atentados de 2001. Ambos fueron sucesos de gran trascendencia tanto para sus respectivos países como para el mundo. Así pues, no entiendo porque uno debe ser más importante que otro; los dos merecen ser recordados para que el ser humano entienda qué el camino de la muerte, la guerra y la destrucción no debe ser tomado nunca.

En fin, lo dicho: mucho descerebrado anda por el mundo. Algunos andan por la derecha; otros por la izquierda; pero no por ello dejan de ser descerebrados.

3 comentarios:

logdelprogramador dijo...

Descerebrados, intolerantes, desinformados, violentos, destructivos, manipuladores... Llámalo como quieras. Sus actos eclipsan todas sus buenas acciones.

logdelprogramador dijo...

Quería decir buenas intenciones, no acciones XD

Kurtz dijo...

Sí, aunque me cuesta ver buenas intenciones en los que asaltan actos que no son de su agrado, o en los que hablan de Justicia cuando tres mil personas mueren en un acto terrorista solo por su nacionalidad.