martes, 23 de agosto de 2016

"Sigue habiendo tramos sin balizas de ningún tipo y en donde todo depende de la pericia, del estado de salud físico y mental del maquinista en cada momento"

Termino hoy mi serie de entrevistas sobre la comisión de investigación del accidente del metro de Valencia de 2006. El entrevistado es Víctor Viciano, Secretario Territorial del SF-Intersindical para RENFE, ADIF, FGV y Contratas Ferroviarias en la Provincia de Alicante. Aclarar que la entrevista es anterior al cierre de la comisión.


Sam Kurtz: ¿Qué opinas sobre la comisión de investigación?

Víctor Viciano: Cuando dijeron que iban a constituir una "Comisión de Investigación del Accidente del 3 de Julio de 2006 en la Línea 1 del Metro de Valencia" lo primero que pensé fue "vamos camino de un paripé", lo primero que deseé "que no sea revanchista, sino que busque la verdad" y mi primer pensamiento hacia las Víctimas fue "que no os engañen con cantos de sirena y no olvidéis a las Victimas "colaterales" que no iban en aquel tren pero que sí se han visto profundamente afectadas por su implicación en apoyo de las familias afectadas".

S K: ¿Crees que se sabrá la verdad?

V V: Con el corazón en la mano he de reconocer que no espero/esperaba absolutamente nada de esta Comisión, porque tendrían que ir a investigar al Consell de la Generalitat de Joan Lerma y de su compañero de filas Rafael Blasco, investigar a quienes realizaron el proyecto y ejecutaron la obra de la L1, a quienes por parte de la empresa ferroviaria recibieron la obra realizada en el subsuelo de la capital del Turia. Y, claro, no van ellos a tirarse piedras sobre su propio tejado. Si nos detenemos a leer las Actas de los Comités y Subcomités de FGV, los Libros de Incidencias, etc. nos encontramos con un paradigma y es que diez años después siguen habiendo anotaciones, denuncias y problemas repetidas en el tiempo en las explotaciones ferroviarias de la Generalitat; ¿algo se ha avanzado? Algo, pero siguen habiendo tramos sin balizas de ningún tipo y en donde todo depende de la pericia, del estado de salud, físico y mental del maquinista en cada momento, zonas oscuras sin cobertura radio-telefónica para avisar o atender un incidente -y mucho menos un accidente-, tornillos sueltos, traviesas rotas, sistemas incompatibles... Si, es cierto que desde 2015 está intentando paliarse todo esto bajo un programa que diseñó Bonig para el 2012/2030, pero al que nada se ha añadido hasta la fecha si no es a base de denuncias. Para mí, de entrada hay un error de planteamiento; pues todo se centra en la velocidad del tren y la omisión del Maquinista fallecido. Ya en 2014 hizo Ortifus una viñeta a raíz de un juicio celebrado contra FGV en la Ciudad de la Justicia de Valencia.



Centrar todo en la persona de la ex-Gerente Marisa Gracia, creo que es también un grave error. Vamos viendo como "las ratas" abandonan el barco e incluso algunos no han dudado en usar la Comisión o el programa "SALVADOS" de Jordi Évole para desmarcarse o no asumir responsabilidades y, ya de paso, colgarse alguna medalla y hacerle un guiño a "sus" colegas gobernantes. No olvidemos que 3 sindicatos formaban parte del Consejo de Administración de FGV y tres empleados fueron “ascendidos” tras el accidente (¿casualmente uno de cada de estos sindicatos?) Para yo empezar creyéndome esta Comisión, hubieran tenido que comenzar en la primera sesión en Sede parlamentaria con la lectura del Acta del Consejo Extraordinario del 18 de Julio de 2006; un documento que podían haber solicitado por parte del PSOE a la Consellería que este mismo partido rige y de la cual depende la empresa pública ferroviaria, siendo Presidente de la
misma la Consellera de Transportes o Vertebració Territorial (los nombres son lo de menos). Sin embargo, esta Acta no ha visto la luz, como tampoco ha visto la luz la postura de cada sindicalista allí presente y ahí podríamos hurgar mucho seguramente. A mí me hubiese gustado saber si los tres Consejeros de Administración por los Sindicatos UGT, CCOO y SIF pusieron su cargo a disposición, si dimitieron ese día o en Consejos posteriores, qué le dijeron al Conseller García-Antón, si actuaron como barrera ante la prensa para sosegar ánimos o si facilitaron toda la información y documentos de los que disponían, entre ellos el estado de la infraestructura, de los trenes, de las inversiones, de las denuncias, etc. Es más, me preguntaría si algún miembro de aquel Consejo fue apeado o premiado gracias a su actuación sobre tan doloso acontecimiento. Se ha vuelto a llamar a cuantos pasaron por el Juzgado que instruyó y que archivó la causa; y yo me pregunto ¿porqué? ¿Es que solo quienes ya hablaron –con perjurio o no, aleccionados o no- tienen algo que decir? O, acaso, no interesen otras voces, otras opiniones. A quien primero debió llamarse a declarar en Sede parlamentaria tenía que haber sido al Maquinista D. José Trigo, único trabajador y sindicalista que contó la verdad ante la anterior Comisión de octubre de 2006 y que le valió un Expediente que por la presión del SF-Intersindical y de los medios de comunicación fue archivado. La “comisión de la verdad” debía haber comenzado o retomado la investigación desde la única verdad que se dijo en aquel momento y, así, haber honrado no sólo a las Victimas, también a todos los trabajadores y trabajadoras que durante años han (hemos) luchado por esclarecer el peor de los accidentes y por evitar posteriores situaciones luctuosas (incidentes, averías, accidentes). Sigo preguntándome a qué verdad quieren llegar cuando en FGV los mismos que han abierto la Comisión de Investigación mantienen en sus cargos de jefatura (cambiando el cromo o la placa de la mesa) a quienes dirigían la Empresa Pública antes, durante y después del accidente. La posesión de un carnet rojo o azul no es motivo de recolocación, el trabajador público se debe a su sociedad y cuando esta le retira su confianza, por muy amigo ideológico que se sea, uno debe apartarse per se o debe ser apartado y trasladado a otro lugar de la Administración. Habida cuenta de que a partir de la Escala 10 a la 20 son en FGV “personal de confianza” y/o “cargos políticos”, como ha ratificado el actual Gobierno Valenciano.

S K: ¿Crees que se depurarán responsabilidades?

V V: ¿Por qué no se han aportado las actas de los Comités de Seguridad e Higiene laboral y de Seguridad en la Circulación? ¿Es que los sindicatos no tienen nada que aclarar ni sus sindicalistas tienen responsabilidad alguna? Los cargos no son títulos sociales, máxime cuando han de velar por la propia seguridad de los trabajadores y, por ende, la de los pasajeros. Y aquí, quienes tenían la confianza otorgada y el mandato de vigilar por la salud de sus compañeros no lo hicieron; podrán argumentar escritos y quejas, pero no llevaron a cabo ninguna acción que impidiese fehacientemente la circulación de trenes y/o vías que no reuniesen las condiciones adecuadas o, como algún sindicalista ha declarado, todo estaba bien y nada hacía presagiar tan grave accidente. Las mismas organizaciones sindicales que han permitido que la empresa tuviese durante casi una década una valoración de riesgos sin actualizar hasta la denuncia del SF-Intersindical y la acción de la Inspección Laboral, sin que aún haya concluido la actualización. Con todo esto y me gustaría equivocarme, creo que no se van a depurar responsabilidades, al contrario, veo más fácil para la empresa y los partidos gobernantes actuar contra los “divergentes”, abrir expedientes o dificultar las acciones de aquellos trabajadores y sindicatos que se han mantenido en la brecha, que han luchado y denunciaron irregularidades, que pusieron en evidencia la falta de voluntad política sobre este accidente, que acompañaron a las Victimas al punto de convertirse ellos mismos en víctimas propiciatorias del sistema imperante. Los otros tienen amigos, amigüitos del alma, de alma roja y azul. Marisa Gracia tiene sobre su conciencia una de las peores historias del ferrocarril y su nombre irá vinculado eternamente a ello, pero no estaba sola, con ella había gente procedente y afecta a partidos y sindicatos que nunca pusieron la carne en el asador e hicieron como Cotino con la llamada que recibió “Hola, ¿es usted? No, no soy yo; es mi hermano y no está”.