martes, 10 de diciembre de 2013

Conformismo y banalidad

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero escribía sus 95 tesis y las clavaba en las puertas de la iglesia del palacio de Wittenberg. Esto provocó un debate teológico que inició la Reforma y el nacimiento de movimientos tales como el luteranismo, el presbiterianismo y el anabaptismo. Siglos después, otro Martín Lutero, Martin Luther King, durante los años 50 y 60 del siglo XX, en Estados Unidos, logró movilizar a centenares de personas en contra de la discriminación racial en el país. Un poco antes, en el siglo XIX, Karl Marx y Friedrich Engels escribieron El manifiesto comunista y las ideas que plasmaron dieron la vuelta al mundo e inspiraron revoluciones, como la de Rusia en 1917.
Estos son algunos ejemplos (hay más) de épocas en que las comunicaciones no estaban tan avanzadas pero, sin embargo, las ideas acababan recorriendo todo el mundo y perdurando hasta hoy en día. Ideas que inspiraban, para bien o para mal, revoluciones que cambiaban países y el mundo entero. Entonces no existía Internet ni la comunicación instantánea.
Hoy en día, sin embargo, tenemos más información y mejores comunicaciones que nunca. Vivimos en una época propicia para que prendan ideas revolucionarias. Pero las ideas no prenden. ¿Por qué?
Pueden existir ideas estupendas para mejorar la sociedad y para hacer de este mundo un lugar mejor. Pero se pierden en un maremágnum de informaciones confusas, en ocasiones falsas o rumores. También hay muchas banalidades pululando por ahí. Y luego están las informaciones adormecedoras y aborregadoras. Y entre todo ello habrá algo interesante, pero que se pierde a los ojos de todo el mundo.
No estoy echando la culpa ni demonizando a Internet. Gracias a Internet ahora podemos disfrutar de más información y podemos comunicarnos más rápidamente. Pero Internet también nos ha descubierto y nos ha confirmado que el ser humano es tremendamente conformista y tremendamente banal. Puede que ahora tengamos casi todo al alcance de la mano. Pero de nosotros depende lo que hagamos con ello. ¿Qué hubieran hecho los Martín Lutero o Marx y Engels con una herramienta como Internet?

3 comentarios:

Ana A dijo...

Tú lo has dicho internet es sólo una herramienta y como todas sepuede utilizar para hacer maravillas o para delinquir. Exactamente lo mismo que el más vulgar martillo, puedo construir o ir aplastando cabezas con él.
Lo definitivo, antes, en la época de los revolucionarios que citas y ahora, es lo que las personas uniendo nuestras voluntades y comprometiéndonos seamos capaces de hacer para cambiar las injusticias.Eso no lo va a hacer ninguna herramienta.

Antonio Marín Segovia dijo...

Es obvio que el problema que padecemos la mayor parte de los mortales es indolencia, pasividad, ausencia de compromiso.

Siempre hemos sido una exigua minoria los que hemos luchado de forma activa y real.

Y hablo así desde mi propia experiencia personal. Ya tengo algo más de medio siglo y se puede contar con los dedos de una mano, la gente que realmente defiende los Derechos Humanos en Valencia ciudad.

El oportunismo y la falta de una cultura participativa es un hecho incuestionable.

Todo el mundo espera un milagro, un Mesías, un Redentor, pero son realmente pocas las personas que se comprometen y actúan de forma preactiva y sensata contra los abusos, los desmanes y los atentados contra los derechos fundamentales, los Derechos Humanos....

Es un tema muy interesante, pero es obvio que la izquierda carece de un programa serio y de una organización militante.

Hay partidos, pero únicamente aspiran a gestionar la crisis y a servir a los mercados. No hay alternativas y propuestas que lleguen, por la sencilla razón que a los partidos tradicionales no les interesa cambiar el sistema.

Los pocos ciudadanos que sí anhelamos un cambio radical de sistema, no tenemos posibilidades de hacer llegar nuestro programa, nuestros mensajes...

El control y dominio absoluto de la información, sigue en manos del poder financiero. Internet es un espacio virtual, que utiliza una gran mayoría para evadirse, para huir de la realidad o, simplemente un espacio ideal para consumir cualquier cosa (incluso supuestas revoluciones).

De todos modos, y a pesar de mi escepticismo, seguimos luchando contra los abusos y disparates aberrantes que siguen cometiendo los neoliberales, cada día más consolidados y fuertes gracias a la falta de reflejos de la oposición

Kurtz dijo...

Ana: Ojalá pues empecemos a unirnos. Se están dando iniciativas, pero creo que aún estamos muy verdes en ese sentido.

Antonio: ¿Y no podemos unirnos los que pensamos que otra forma y otro mundo es posible? Porque tampoco nos podemos simplemente limitar a denunciar (cosa que está bien), porque siempre estaremos a la espera de ese mesías.